Pero no todas estas muertes se han tratado,
informativamente, de la misma manera.
Salvo en el último caso, todas han sido “reportadas” como
víctimas civiles. No son ni hombres, ni mujeres, ni niños, simplemente víctimas
civiles. Algo hemos avanzado. Hace unos años hubieran sido simplemente victimas
colaterales.
De las victimas de Boston sabemos sus nombres, su edad,
incluso alguna foto en vida, las
historias personales de cada uno y el porqué estaban allí. Todos victimas inocentes.
Datos envueltos en historias de heroísmo de los que estaban allí y se fueron a
buscar a los heridos, o a los culpables a través de las imágenes que otros
colgaban en la red.
De las víctimas de los atentados que
tuvieron lugar fuera del Imperio no sabremos nunca nada ni de su inocencia, ni
de su heroísmo, ni de su identidad, ni de sus anhelos personales. Son solo
civiles. ¿Tuvieron funerales? ¿Qué se dijo de ellos?![]() |
| © REUTERS/ Adrees Latif |
Todavía no se ha aclarado el número de víctimas de la
explosión de la fabrica de fertilizantes de West, Texas en los Estados Unidos.
Tampoco se sabe nada de sus identidades, si trabajaban con contrato o sin él,
si simplemente vivían o pasaban cerca de allí. Tampoco hemos tenido derecho a
las imágenes en directo de la policía en busca del responsable de la fábrica.
Con estas muertes no se asocia a ningún héroe.
La información, como la Justicia, no es igual para todos.

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